Nombra tu Linaje

7 de junio de 2024 por
CINTIA D'ALLEGRI

Hay distintas maneras de viajar: estar sentado en la naturaleza en estado de contemplación, estar conectado con un acto de expresión artística creativa, estar en sintonía con una canción, estar sumergida en un abrazo sentido, tener viajes astrales, ser uno con el Todo mientras canalizas, estar leyendo un libro que te inspira, viajar en el Tiempo, estar bailando, conectar en lo sublime del sexo, tener un cuaderno en blanco para escribir tu propia historia, mirar fotos que te recuerdan tus personas favoritas o simplemente subirte al bus, a un auto, a un avión o a una motocicleta e iniciar la travesía de conectar puntos en el mapa. Tantas maneras de viajar en lo metafórico, en lo sublime, objetivo y subjetivo que encuentro inspiración continua cuando me sumerjo en pensar y sentir viajar, tal vez porque mi historia está hecha de viajes. Desde antes de nacer y encarnar en esta vida los aires de viajes estaban en mis ancestros y mi papá y mi mamá. 

Mi abuelo materno André Anna Maríe Alewaerts era de Bélgica nacido en Brasschaat y llegó a Argentina junto a sus hermanos y padres Hendrik Frans Maria Josef Alewaerts y Germaine Caroline Juliene Schurmans un 5 de Mayo de 1954 asentándose en Tandil habiendo salido del puerto de Amberes. Mi tatarabuelo paterno Manuel D´Allegri (o Emanuelle D'Allegri, posiblemente en italiano) junto a su esposa Magdalena Landi, padres de mi bisabuelo mellizo Pablo Zacarías D´Allegri, eran de Italia de la región de Liguria y llegaron a Argentina aproximadamente entre los años 1880 y 1887 habiendo salido del puerto de Génova, se asentaron en San Andrés de Giles pero con los años se mudaron a otro pueblo cercano donde nació mi abuelo Ernesto Miguel y mi papá. Mis tatarabuelos maternos eran de España tanto Nicolás Ortega, padre de mi bisabuelo Nicolás “Tito” Ortega, como José Lucas padre de mi bisabuela Irma Elba Lucas pero no sé cuando llegaron a Argentina, seguro recién comenzado los años mil novecientos. Otra parte de mis ancestros eran de sangre originaria de Argentina de distintos lugares aunque del norte y sur de la provincia de Buenos Aires. Quienes nacieron en argentina fueron: mi bisabuelo Domingo Bargas y mi bisabuela Catalina Ana Díaz padres de mi abuela paterna Dora Beatriz Bargas también argentina; mi tatarabuela Eusebia Lezcano madre de Irma, quien se dice que era de sangre originaria argentina, desenciente de caciques; Valentina Gonzalez madre de mi bisabuelo Tito; y María Manuela Mezquita madre de mi abuelo paterno Ernesto aunque sus padres eran de España.

Quizá en el árbol algunos y algunas hayan tenido que defender su territorio y sus familias. En el caso del clan de mi abuelo materno André ellos se fueron del Bélgica por miedo a una nueva Guerra Mundial, sabiendo que sus hijos mayores estaban en edad de servicio militar y porque otros de sus hijos mayores, Juan, Nanu y Pablo ya estaban en Argentina y conocían que podían tener oportunidades. Mi bisabuelo Hendrik, Bonpapa como le decían fue prisionero de los nazis en la Segunda Guerra Mundial, no se por cuanto tiempo lo estuvo pero ahora que lo nombro puedo sentir su terror. Se dice que lo tenían en una torre de vigilancia y que cuando terminó la guerra lo liberaron. Cuentan que cuando llegó en tren a Brasschat la persona que lo reconoció fue mi abuelo porque la guerra lo había transformado en su físico, imaginemos en su estado psiquico emocional. Él era ingeniero y arquitecto. Aún hay edificios que construyó en Bélgica. En época de guerra toda la familia vivió bajo un sótano. Bonmama iba por un túnel hasta una vaca a buscar leche. Se dice que también un general nazi habia tomado la casa de ellos y que mi bisabuela Caroline o Bonmama, era quien los atendía a él y todos sus soldados.

Por el resto de mis ancestros no sé los motivos de sus llegadas a Argentina pero intuyo que por razones similares. Argentina realmente es un crisol de razas y mi sangre también. Dejo una pregunta reflexiva. ¿Por qué todos ellos eligieron Argentina?

Los D'Allegri llegaron como agricultores, siempre conectados a la tierra. 

Mi papá José Raúl desde muy joven es transportista profesional con una memoria increíble de las rutas argentinas habiendo viajado por todo el país en ancho y largo, habiendo sumado innumerables historias a su vida y amando el folklore y la bandera Argentina. Él nació en Carmen de Areco pero su profesión lo llevó a una cosecha hasta Tandil. Mi mamá Claudia nació en Bolivar porque mi abuelo Andrés y mi abuela Marta Elba “Lela” apodo que le puse cuando era una infante porque no me salia abuela, junto con Santiago, hermano de mi abuelo, tenían allí una fábrica de planchones que era muy fructífera hasta que el Cordobazo hizo que perdieran todo. Tras esa pérdida retornaron a Tandil. Mamá ama los libros, lleva el arte en su sangre y la hermosa habilidad para hacerlo realidad aunque lo tenga guardadito en casa o en regalos que le hace a sus más cercanos. Mis padres son de un gran corazón y de buenos valores. 

En esa sincronicidades de las líneas del tiempo y el espacio donde se cruzaron distintos países, idiomas, culturas, historias, experiencias, linajes, sangre y nuevos comienzos en nuevos lugares traspasando los vértigos de recorrer kilometros y kilometros por agua y tierra todo confluye a Tandil para ser el testimonio de miles y miles de anécdotas e información en el cuántico que traería yo al nacer de todos ellos en esas tierras serranas.

Si se elige donde nacer antes de bajar a este plano de existencia tridimensional y con un propósito del alma está claro que sí elegí nacer en Tandil todos ellos hicieron un gran trabajo para que así fuese.

Alcancé a conocer a mi tatarabuela Eusebia, aunque era muy pequeña tengo el recuerdo de haberla visto sentada en su vejes con su tez morena y razgos fuertes en el patio de la casa de mi bisabuela Irma y bisabuelo Tito un día soleado, bajo la parra de uvas donde se festejaba algo y estába toda la familia.  A Irma, a quién yo le decía abuela, alcancé a disfrutarla hasta entrados mis siete años. Con ella jugaba al juego de cartas que se llama truco y me hacia trampa siempre me terminaba ganando. Era chef y tantas otras actividades que habrá realizado. Nos cocinaba buñuelos de banana o manzana. Mi bisabuelo Tito le tenia miedo a la muerte, él decía que iba a vivir hasta los cien pero nos quedó debiendo cinco años, partió a sus 95 años. Cada vez que escucho un tango me acuerdo de él porque cuando llegábamos a la casa se lo podía escuchar cantando con todas sus ganas un buen tangazo. Amaba ir a pezcar y a Perón, él tenía una foto mia de muy pequeña en la que estaba con una guitarra, una gorra y una sonrisa que me faltaba un diente. También pude conocer a mi bisabuelo paterno Domingo que vivía en Carmen de Areco quien tenía una gran quinta, la quinta se le dice cuando se plantan verduras en la propia casa. Recuerdo una mañana temprano, soleada de clima agradable como si fuese verano y estar recorriendo esa quinta con sus diferentes aromas y texturas de hojas. 

A mis abuelos no tuve oportunidad de disfrutarlos. Ernesto, mi abuelo paterno murió muy joven, creo que a sus 49 años. Fue panadero de la panaderia de su tía hasta que opto por ser policia para poder tener un sueldo digno. Mi abuelo materno Andrés lo conocí aunque murió cuando yo tenía 3 años. Lo último que recuerdo es haber ido a donde vivía solo en la zona de las sierras de Tandil, un patio de tierra, árboles y un aroma a naturaleza. Andrés vivió la guerra en su niñez y adolescencia, un cambio de país, de idioma, el trabajo duro, el progreso y la abundancia como también la perdida y banca rota, la muerte de su primer mujer, la caida en copas de bebidas blancas y la separación con mi abuela. Mamá me ha contado que él soñaba en francés, su idioma madre.

A mis abuelas las conozco. Mi abuela Dora solía tener siempre postres de chocolate o dulce de leche en el cogelador y nos decía de a uno, tambien tenía carameleras con monton de caramelos. Ella tambien tenia una quinta, recuerdo sus plantas de tomate enormes. A ella la veía en mi niñez cada verano que iba a Carmen de Areco de vacaciones o algún viaje esporádico. Tambien de grande cuando ya mis viajes a Carmen de Areco empezaron a reducirse. A veces me quedaba a dormir en su casa, conmigo siempre fue amable. Cuando fui a grabar mi disco musical nos hospedó en su casa y nos cocinaba. Ahora de grande vive en Mar del Plata.

Mi abuela materna la Lela, es mi gran amor, de todos mis abuelos es con la que mas compartí. Emprendedora, luchadora de la vida, super habilidosa, libre aunque fue juzgada por ello, una leonina con caracter, tenía arte y lo creaba maravilosamente hermoso. Ella murío a los dos meses de mi partida de Argentina, cuando me vine para Irlanda. El día de la despedida la abrase sabiendo que quiza era la ultima vez que la veía. Aún me duele su partida aunque comprenda que la muerte es un cambio de estado de consciencia. Siempre fue mi punto débil. Duele pensar que cuando vuelva a Argentina ya no estará. Aún la lloro. Con ella aprendí y recordé muchas cosas aunque ella no lo haya sabido. Se llevó mucho dolor en esta vida pero sé que ahora está realmente en un estado de paz. A principios de Diciembre del año pasado, 2023, ya estando en Dublin mientras estaba en estado meditativo en tiempo mas rápido que un chasquido se me presentó de sorpresa. La ví frente mío, hacia arriba, como suspendida en el cielo, y en bien la veo a ella se prensentan mis bisabuelos, sus padres detras de ella, mi bisabuelo Tito lo pude ver a mi izquierda y a mi bisabuela Irma la pude ver a mi derecha. Estaban todos rodeados por mucha luz entre blanca y dorada. La Lela, mi abuela estaba radiante, la vi como había sido ella, tan hermosa, coqueta, su pelo corto siempre impecable, y ropas que usaba, hasta tuve la sesacion de sentir algún perfume que ella se ponía. En ese instante me dijo "no te preocupes, ya estoy bien" y algo más pero no recuerdo. Me fue de gran impacto pero lo que supe en ese instante fue que me estaba diciendo que había llegado su tiempo de partir de este plano. Y así fue al siguiente mes, el 21 de Enero de 2024 mi abuela la Lela dejo este plano y ese cuerpo.

Esa conexión con ella fue lo último que necesitaba para volver a Creer en mi conexión sutil con otros planos de existencia. Conexion que siempre tuve y que de manera intermitente la encendía y la negaba, la aceptaba y la rechazaba. Ella vino a recordarmelo de nuevo y esta vez para integrarla en mi de una vez por todas.

Mis ancestros fueron todos peregrinos buscando nuevas oportunidades, comenzando una y otra vez con nuevos desafíos y habiendo vivido experiencia extremas. 

Hoy, a mi 35 años comprendo con total consciencia el por qué y tambien los para qué de varias de mis elecciones y lecciones de vida. Muchas fueron dadas por la informacion de todos ellos y que capte del espacio cuántico o memoria celular. Hasta hace muy poco tenía una negación a todos mis ancestros porque me generaban un gran peso, sentía el peso en mí y una gran obligación sin salida de hacerme cargo de todos ellos: hacerme cargo de sus dramas, dolores, pesares, miedos, terrores, frustraciones, desamores, de sus estados emocionales y más. Con total honestidad muchas veces maldije el momento en que había nacido en este grupo de almas porque sentía toda esa carga entonces me sentía muy enojada, frustrada, que no podía hacer mi propia vida ya que sentía que estaba viviendo la vida de alguien más y con ganas de irme de este plano porque no soportaba la carga. Pero AHORA LOS VEO, LOS CONOZCO Y RECONOZCO, LOS PUEDO NOMBRAR Y COMPRENDER honrando sus historias y lo que cada quien pudo hacer de sus vidas con los conocimientos y herramientas internas que tenían. La vida.

Soy el Viaje de cada uno de ellos y al mismo tiempo el que crearon al ir encontrándose intentando comprenderse en el camino de la vida. Soy el Viaje de honrarlos y recordarlos, soy el viaje que todos ellos alguna vez emprendieron y también Soy mi Propio Viaje dentro de este viaje de sanar, agradecer, reconocer, honrar y recordar para así finalmente hacer mi propio camino.

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Para mí subirme a la ruta es la felicidad que recuerdan mis células de niña cuando me subía al camión de papá y nos llevaba al campo a cargar, es decir a que los “changos” así se les dice a los hombres que trabajan en el campo, luego de labrar la tierra fértil, sembrar, cosechar y embolsar subieran la papa al camión. Íbamos al campo que tocaba, podía ser cerca de Tandil, o ir hasta Barker, Villa Cacique u otro campo alternativo de la zona. A veces íbamos con mi hermano, otras se sumaba mamá y otras algún amigo del barrio y de la infancia. Hubo viajes más largos en el camión de papá por ejemplo ir al Mercado Central de Buenos Aires, ir de visitas a Carmen de Areco que estaba toda la familia de papá o como por ejemplo el viaje mágico a El Malargue, Mendoza. Mágico porque fue un Martes 13 que despertamos en la cabina del camión al llamado de papá para que veamos toda la cantidad de nieve que cubría de blanco la ciudad. ¡Fue la primera vez que vimos nevar! Habíamos viajado los cuatros, aún con mi hermano Pablo estábamos en la etapa infantil. Además lo divertido de estos viajes era que dormíamos en la cama cucheta del camión.


Viajar es una peregrinación, podes ir sola o podes ir acompañada aunque el verdadero viaje es el que alquimizas en tu interior. Para mi viajar es como el aire que necesito para evolucionar, me saca del estancamiento y me pone en movimiento. Sacude mis creencias e ideas y alimenta la filosofía que llevo en mi Ser desde pequeña. Es mi meditación activa.

Viajar nos pone de cara a los miedos, a los fantasmas, a las bellezas y a lo que llevamos por dentro porque lo que vivas en el viaje te va a mostrar qué es lo que llevas adentro de tu mundo interior. Es el reflejo de quien estás siendo y de lo que vas aprendiendo. También viajar te lleva a un estado de asombro y sorpresa porque muchas veces no sabes con qué ni quiénes te vas a encontrar y con quién te vas a encontrar siendo tú. 

He hecho diferentes tipos de viajes. Siempre sentí que viajar es transformarse, de hecho las veces que me encontraba en encrucijadas internas necesitaba viajar para “salir de la burbuja”, así lo solía llamar para salir de cómo estaba viendo y sintiendo las cosas que me sucedían, de este modo podía tomar distancia para poder observar, reflexionar, estar conmigo misma y volver con nuevas respuestas y maneras de Ser. Esta acción la he tomado en estado de inconsciencia, es decir queriendo huir de mi misma o de las situaciones, como así también en estados de consciencia sabiendo lo que estaba haciendo acercándome a mi esencia espiritual. Con el tiempo dejé de huir cuando me di cuenta que ese era el impulso de viajar. Lo cierto es que desde el lugar que los haya emprendido todos me llevaron y me llevan al mismo lugar: a reconocerme, integrarme y expandirme.

Viajar expande la mente, el alma y ensancha el espíritu que necesita estar libre para expresarse. En el viajar sucede la magia de los milagros, se conocen nuevas personas, nuevas culturas pero por sobre todo te permite conocerte a vos misma, ese es el gran viaje, el viaje que te transforma porque los inicias de una manera de Ser para volver siendo otra persona en una nueva versión. Se borran los límites mentales para darte cuenta que las ilusiones engañan y nublan la vista. Que existen otras realidades diferentes a las que conoces y das por hecho lo que te habilita a desaprender lo aprendido para reinventarte desde un espacio de mayor escucha.

No puedo concebir una vida sin hacer viajes que me lleven a Ser Alquimia, convertirme en la alquimista de mi propia vida poniendo la espiritualidad en lo práctico, estar conectada a mi esencia y llevarla a la acción donde la coherencia de la integración de lo divino y lo terrestre se unen para enseñarnos que somos el Todo, que lo que nos divide en la lucha interna es aquella que opone la mente del corazón. 

Esa Alquimia la puedo ver hoy en las historias de mis ancestros que tras tomar decisiones, que seguro les generaron muchas incomodidades, dolores, tristezas, miedos, riesgos e incertidumbre cambiaron el rumbo de sus realidades, sea por los contextos que lo hayan decidido.

Soy sus historias y también Soy la herencia de las Estrellas que trajeron sus conocimientos a este planeta. Soy del linaje que enlaza las dos hélices del ADN lo divino y lo terrestre, de las razas que se unieron para Crearnos y Manifestarnos. El día que reconozcas que todo poder habita en ti para transformar tu vida diaria verás con los ojos de la paz y la calma. Es el viaje de jugar a crear. 

Tal vez viajar sea también comprender que existe lo interestelar donde la teoría de las cuerdas y la mecánica cuántica nos ponen de sobre aviso científico lo que el Origen intenta contarnos desde eones a través de personajes “iluminados” que trascendieron la materia como Jesús o Buda o predecesores. Soy el viaje en sí, no quien hace el viaje.

"Es el tiempo de las Estrellas" sentí oir hace par de años atrás, tiempo de integrarnos en este viaje llamado vida terrestre. Soy el viaje ancestral que une los tiempos cuando confluyen en la interconexión de los puntos existentes de todas las vidas y energías que fueron y son parte de mi existir.

Soy lo que he podido ser. Soy mis errores y mis aprendizajes. Soy mis recuerdos y memorias de todos los Tiempos. Soy el canal y la acción. Soy todos mis ancestros terrenales y sutiles. Soy linaje. Soy mis más profundos dolores y tristezas. Soy quien tomó la vida. Soy quien caminó y camina. Soy quien elige como sentirse. Soy quien cuenta su historia y la escribe. Soy en mis debilidades y fortalezas. Soy mis vulnerabilidades. Soy porque puedo Ser.  Soy el viaje de Ser Alquimia.


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