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El Abedúl que era peral

28 de marzo de 2026 por
CINTIA D'ALLEGRI

¡Oh qué bonito mi abedul con su fruta! 

El autoengaño puede ser peligroso, una distorsión de la negación.

¿Cuántas veces te ha pasado de pensar que la semilla que tienes en tu mano a punto de plantar dará a luz lo que piensas que brotará? El potencial de ser lo que se encapsula en su poder diminuto de su ser semilla es tan sólo eso: un potencial de existencia que brotará dadas ciertas condiciones que favorezcan su expansión. La tierra fértil, el contenedor; el agua, el impulsor; la luz solar, el abrigo incondicional. Y en esa relación de interconexión inseparable y sistémica, el uno impacta en el otro, comprendiendo que sin uno el otro no se potencia y que por separado el potencial que era posible de existencia deja de existir. Las condiciones que hacen al entorno, el nicho, impactan a la semilla, ¿es posible entonces que limiten o expandan su potencial de lo que es probable que pueda llegar a ser en su expresión de existencia? Pues la respuesta es sí. Aunque, ¿sabes cuál puede llegar a ser ese brote que emerja de la semilla cuando esté lista para nacer? No, sólo tenemos un posible potencial que es aquel que se dice de qué es la semilla, generando la expectativa a ver brotar de la tierra aquello que suponemos será. Entonces, ¿sabes cuál es la semilla que tienes ahora en tus manos? No, sólo tengo la suposición previa a un decir que se dijo de qué era la semilla. ¿Cuánto apego tienes a la idea de que tiene que ser lo que previamente se dijo que será la semilla al nacer? Porque ello condicionará la posibilidad que se convierta en el árbol que tú esperas contemplar, no porque la semilla sea lo que deba de ser, sino porque tus ojos verán erróneo y te condicionarán, apartándote de la verdadera presencia e incondicionalidad de aceptar el fluir de la vida y de aceptar que tal vez se trata de regar y confiar que aquello que esté destinado a Ser Será. 

¿Cuál estás pensando que es tu abedul en la vida pero que posiblemente sea tu peral?

Las expectativas que a veces fabricamos alrededor de los acontecimientos que queremos que sucedan por deseo, pasión, entrega o tan sólo sueños, hacen que perdamos de vista lo que realmente está sucediendo al mismo tiempo que nosotros estamos sesgados mirando hacia una dirección.

CINTIA D'ALLEGRI 28 de marzo de 2026
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